Con: 10
Con: 9 y 9,5
Con: 8 y 8,5
¿Qué harías si tu corazón elige a la peor persona que puedas imaginar? Nora Olsen tiene la vida por delante, estudia en la Universidad de Nueva York, es una chica alegre, inquieta y curiosa. Nora tiene un amigo, Patrick, y cuando este decide encontrar a su familia biológica y saber qué pasó en realidad no duda ni un segundo en ayudarle. Todo cambiará para Nora cuando encuentran al hermano mayor de su amigo, un tipo oscuro, metido en problemas y rodeado de delincuentes, que sin embargo le enciende el corazón. A pesar de los inconvenientes Nora inicia con él una extraña relación. Años después su unión tendrá consecuencias que ni ellos mismos imaginan y que tienen que ver con obras de arte, el FBI, un revolver, una foto... Y es que en el juego de la vida es el destino quien encaja las piezas a su antojo, porque al final hay cosas que no se pueden evitar. ¿O tal vez sí?
Lo nuestro duró un mes, dos semanas, cuatro días y dos horas justas.
Aunque si se lo preguntaras a él te diría que fue poco más de un día completo. Porque pasamos juntos exacta y solamente treinta y cinco horas.
Hay muchas formas de medir la importancia de las relaciones. Para unos cuentan solo los días en que estás con la otra persona; se podrían tachar en un calendario. Pero para otros cuenta la magnitud de los sentimientos que nacieron a raíz de esa relación. Y esa forma de medir es muy complicada.
Aunque para mí es muy fácil cuantificarlo así; esas treinta y cinco horas con él supusieron toda mi existencia. Antes de eso yo no era yo. Y después de eso, dejé de ser yo. La primera vez que le vi, empecé a existir. Cuando él me miró sentí que estaba viva. Ese fue el minuto uno de “Nora”.
—John... —él se dio la vuelta para mirarla de frente.—Qué...—Sabes que si entramos juntos, nada volverá a ser como antes.—Nora...—Qué...—Ahora ya nada es como antes...Es una novela sencilla que me ha atrapado desde sus primeras páginas, aunque hay una investigación por medio, no la calificaría de suspense o misterio en ese sentido, pero sí en el sentido en que no he podido para de leer, quería saber qué iba a pasar a continuación. Es una historia romántica con un ritmo narrativo muy fluido y con personajes de los que es muy fácil enamorarse.
¿Qué nos empuja a tomar una decisión? ¿La cabeza o el corazón? ¿Puedes decidir de quién enamorarte o simplemente te puedes dejar llevar hacia lo inevitable? ¿Puede que tu destino esté ya escrito? Julia Olsen es una chica de éxito a punto de cumplir los treinta. Se encuentra en su mejor momento, adora a su familia, tiene el trabajo de sus sueños, un precioso piso en el mejor barrio de Washington, buenas amigas... Sin embargo tras la aparente vida perfecta que Julia muestra a los demás, se esconden, en un rincón de su corazón, miedos, esperanzas y un sueño romántico que alguien alimentó con fantasías cuando todavía era una niña. Ni las responsabilidades ni el paso del tiempo le harán olvidar lo que una anciana le dijo una noche de feria cuando tenía trece años: «... Nada más veros sabréis que debéis estar juntos. Haz caso a tu corazón, Julia, él te guiará hacia ese hombre que te cambiará la vida y te completará. Solo sé que tiene una marca en la cara, algo que lo hace único». En los últimos meses esas palabras resuenan con fuerza en la mente de Julia, le gritan tan alto y con tal convicción que no podrá evitar creer en ellas. Pero cuando su nuevo compañero de trabajo, Will McAvoy, se instale en la oficina, todo su mundo se pondrá patas arriba: porque Will, salvo unos rasgos irresistibles, no tiene ninguna marca en su cara. ¿Caerá Julia en sus brazos? O por el contrario, ¿buscará a ese hombre especial que lleva escondido en su corazón desde que era una niña?
Tenía miedo de que acabara, tenía miedo que pasara algo y tuviéramos que separarnos. Si la angustia de no tenerle no me dejaba respirar, la angustia de perderle hacía que no quisiera vivir.Aunque Julia es una chica inteligente, guapa y agradable que cae bien pero con momentos en los que dan ganas de de zarandearla, no porque sea una mala persona, sino porque ella misma sabotea sus relaciones con sus dudas y miedos. Cuando conoce a Will lo que siente por él es tan intenso que por primera vez piensa puede ser el definitivo, hasta que recuerda las palabras de la adivina y se angustia pensando en que debe poner fin a su relación antes de que alguno de los dos salga herido, para lo que ya es tarde. Y se pasa buena parte del libro sufriendo por no estar con Will, cuando podría estarlo, pero creyendo que lo mejor.
Estábamos a treinta centímetros el uno del otro. Era el momento. O me dejaba llevar como las hojas de los árboles que caían al río o me levantaba.Y sin poder evitarlo me convertí en una hoja…

Opinión:
La inspectora Valentina Negro lucha por superar los traumáticos recuerdos de su último caso, cuando estuvo cerca de perder la vida a manos de un asesino en serie. Pero la maldad no da tregua: pronto se ve envuelta en una nueva cadena de muertes. La ayuda del criminólogo Javier Sanjuán será clave para desentrañar una compleja trama relacionada con la desaparición de varias chicas y el rodaje de unas terroríficas películas snuff que recuerdan al cine expresionista de Fritz Lang. El dolor, la belleza y la locura se dan la mano en las páginas de esta adictiva novela negra, que es al mismo tiempo un excelente retrato de la mente del psicópata firmado por dos expertos criminólogos. Las páginas de El hombre de la máscara de espejos son una invitación a asomarse al abismo a través de una historia trepidante que engancha y estremece desde la primera página.
Amy Malory aparenta ser una joven tímida y recatada, pero es capaz de mostrarse tan salvaje como el más incorregible de sus primos. Cuando algo le interesa puede ser audaz y despiadadamente directa, sobre todo a la hora de defender a su familia. A los dieciocho años, Amy se siente atraída por el candidato más inapropiado: el apuesto Warren Anderson, un capitán americano atormentado por la traición de una amante infiel. Entre ellos nacerá un romance capaz de reavivar las llamas de la antigua enemistad entre sus dos familias....
—De todas formas, ¿qué es lo que haces tú aquí?—Estoy aquí para ayudar a su hermana hasta que se haya repuesto y el médico diga que puede volver a sus quehaceres.—¿Por qué tú?—Me gusta su hermana, y resulta que somos buenas amigas. ¿No se avergüenza por el modo deplorable en que me ha tratado?—No —dijo, aunque la rigidez de su expresión se había suavizado ligeramente y había aparecido una pizca de calidez en su mirada. Aun así añadió—: ¿Y tú no eres demasiado insolente para la edad que tienes?—¡Oh, Dios mío, no sonría! —exclamó con pretendida alarma—. Podrían vérsele los hoyuelos.Él rió entonces, pero pareció sorprenderse a sí mismo, porque se detuvo abruptamente y hasta se sonrojó.
—¿Creo detectar un cierto bochorno en tu expresión? Es lógico.Ella pareció sorprendida, aunque sólo un momento, porque en seguida apareció en su cara una de sus muecas traviesas mientras le decía:—No es bochorno. Si me he puesto roja es porque al verte he recordado lo mucho que me gustó besarte. Avísame cuando quieras que probemos otra vez.La audacia, el descaro de aquella muchacha, no pensaba que tendría que volver a experimentarlos, así que lo único que se le ocurrió decir fue:—¿No te he avisado ya?—¿Y si yo no quiero hacerte caso?Esa muchacha no era normal. Con la cara de pocos amigos que le estaba poniendo, lo lógico hubiera sido que huyera despavorida, pero ahí seguía, desafiándole. Warren no estaba acostumbrado a estas cosas. Las mujeres eran cautelosas con él, o al menos evitaban provocarle. El lo prefería así, y de paso se evitaba la cháchara innecesaria. Pero a esa joven, con su mezcla de descaro y picardía, no sabía cómo tratarla. No era nada suyo para que la reprendiera, aunque en esos momentos hubiera deseado que así fuera, sólo temporalmente.—Supongo que tendré que hablar con tu padre —le dijo en respuesta a su desafío.Para asustarla. Pero no lo consiguió.—Tarde o temprano se enterará de que te quiero a ti. Así que ya que estás, podrías pedirle de paso mi mano..., para acelerar un poco las cosas.
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