Autora: Luis García Jambrina
Editorial: Ediciones B
Nº páginas: 320
Año publicación: 2008
Año publicación: 2008
Sinopsis:
A finales del siglo XV, Fernando de Rojas, futuro autor de La Celestina y todavía estudiante de Leyes en Salamanca, investiga el asesinato de un catedrático de Teología en una ciudad fascinante y misteriosa inmersa en una época de grandes cambios y conflictos, donde se entrecruzan la situación de los judíos y conversos, las nuevas doctrinas religiosas y un creciente humanismo. Luis García Jambrina combina con gran habilidad la novela histórica con el thriller en una narración llena de enigmas, tensión e intriga, de la que disfrutarán tanto quienes solo deseen entretenerse con el simple placer de la lectura como aquellos que gustan de la literatura con mayúsculas.
Opinión:
Septiembre del año 1497, después de pasar las vacaciones con su familia Fernando de Rojas regresa a Salamanca y a sus estudios. Futuro bachiller en Leyes, está interesado en un buen número de ciencias, de las que también ha cursado estudios: teología, medicina y astronomía, botánica o farmacia, y aunque le gustaría quedarse en la universidad estudiando para siempre, sabe que no puede seguir prolongando su situación por mucho más tiempo.
Su llegada a la ciudad coincide con el asesinato de fray Tomás de Santo Domingo, catedrático de Teología y hombre controvertido. El obispo Diego de Deza, amigo de fray Tomás, conociendo la inteligencia y curiosidad de Fernando le encarga la investigación del crimen. El obispo ayudó a Fernando cuando su padre fue apresado por la inquisición, por lo que no puede negarse a buscar al asesino. Desea que lleve el asunto con total discreción, ya que el príncipe Juan (heredero al trono de Castilla y Aragón) y del que el obispo ha sido preceptor, se instalará en la ciudad dentro de unos días.
Y así Fernando, hijo de conversos, durante sus pesquisas en diversos lugares de la ciudad conocerá a diferentes personas, desde los perseguidos sin razón, a los que tratan de ayudarlos, profesores interesados en el avance de la ciencia y quienes solo quieren que se mantenga todo bajo el control de la iglesia.
Se cruzarán sus investigaciones con las del Santo Oficio o Inquisición, descubriendo que en muchos casos estos están más interesados en culpar a conversos de actos judaizantes para quedarse con sus bienes que por tener verdaderos motivos. Incluso la universidad, un lugar que debería ser un espacio abierto para debatir, se encuentra bajo el yugo del miedo a ser torturado y encarcelado por ideas no acordes a la fe.
La trama referente a la investigación no tiene el ritmo del thriller al que estamos acostumbrados, si bien la lectura es ágil, y amena.
Su llegada a la ciudad coincide con el asesinato de fray Tomás de Santo Domingo, catedrático de Teología y hombre controvertido. El obispo Diego de Deza, amigo de fray Tomás, conociendo la inteligencia y curiosidad de Fernando le encarga la investigación del crimen. El obispo ayudó a Fernando cuando su padre fue apresado por la inquisición, por lo que no puede negarse a buscar al asesino. Desea que lleve el asunto con total discreción, ya que el príncipe Juan (heredero al trono de Castilla y Aragón) y del que el obispo ha sido preceptor, se instalará en la ciudad dentro de unos días.
Y así Fernando, hijo de conversos, durante sus pesquisas en diversos lugares de la ciudad conocerá a diferentes personas, desde los perseguidos sin razón, a los que tratan de ayudarlos, profesores interesados en el avance de la ciencia y quienes solo quieren que se mantenga todo bajo el control de la iglesia.
Se cruzarán sus investigaciones con las del Santo Oficio o Inquisición, descubriendo que en muchos casos estos están más interesados en culpar a conversos de actos judaizantes para quedarse con sus bienes que por tener verdaderos motivos. Incluso la universidad, un lugar que debería ser un espacio abierto para debatir, se encuentra bajo el yugo del miedo a ser torturado y encarcelado por ideas no acordes a la fe.
—Extraños tiempos estos —comentó Rojas— en los que lo superior tiene que permanecer oculto en una cueva y su artífice, en el anonimato, mientras arriba arraiga y triunfa lo mediocre.Luis García Jambrina convierte a Fernando de Rojas, autor de la famosa obra La Celestina, en investigador de una serie de crímenes en la Salamanca de la edad media. Aunque Colón ya ha descubierto América, la península sigue inmersa en una época oscura, dominada por la religión y el miedo a la inquisición. Los Reyes Católicos han expulsado a los judíos y los que se convirtieron para evitar la expulsión están en el punto de mira de cualquier crimen o mal que ocurra. Durante sus investigaciones, Fernando de Rojas se cruzará con personajes reales y otros de ficción, conociendo además hechos reales, y anécdotas y leyendas de la ciudad, muchas de las cuales han llegado a nuestros días, como la de la cueva en la que el diablo daba clase a unos cuantos estudiantes.
La trama referente a la investigación no tiene el ritmo del thriller al que estamos acostumbrados, si bien la lectura es ágil, y amena.
Novela muy bien escrita, con una estupenda ambientación y un lenguaje acorde con la época, lo que demuestra la labor de investigación del autor. Me ha gustado especialmente pasear por lugares emblemáticos de la ciudad, muchos de los cuales todavía existen y en los que es muy fácil imaginarse a los personajes.
Puntuación:
7,5












